Marta Rebollar

La sociedad avanza a un ritmo muy rápido y esto hace que muchas personas tengan la sensación de que se están quedando atrás o que “vienen de otra época” respecto a la gente que les rodea. Hoy en día mantenerse joven emocionalmente y flexible al ritmo de la sociedad es esencial para mantener una salud mental óptima.

Que queremos decir cuando alguien se mantiene joven emocionalmente. Estas personas se caracterizan por varias razones:

Permanecen activos físicamente, ajustándose a sus limitaciones.
Se adaptan a nuevos roles.
Mantienen condiciones adecuadas de vivienda, higiene y alimentación.
Disfrutan de su tiempo libre.
Mantienen su identidad y estatus social.
Tienen un círculo social activo con familiares y amigos.
Aceptan sus limitaciones y se integrarse en base a ellas.
Una vez sabemos cuáles son las características adecuadas que tendrían las personas que se mantienen jóvenes emocionalmente, vamos a dar unos consejos de cómo conseguirlas, incrementarlas o mantenerlas.

Hay que tener unas rutinas de ejercicios, sabiendo siempre cuáles son las limitaciones de cada persona, ya que cuando las personas se hacen mayores pueden tener limitaciones como dolores en ciertas zonas del cuerpo, falta de movilidad, problemas cardíacos o respiratorios, etc. Si se sufre alguna patología preguntar a su médico cuál es el ejercicio que mejor le vendría pero fijar una rutina de ejercicio es algo casi imprescindible.


Coger nuevos roles, cuando las personas envejecen pierden roles con los que se ha vivido siempre. Los hijos ya son independientes y no necesitan tanto a los padres; llega la jubilación y el rol del trabajador desaparece, etc. Tenemos que saber cuáles serán los roles que desaparecen y cuáles los que vendrán e ir preparándolos poco a poco para saber cómo rellenar las horas que antes ocupaba el trabajo o el cuidado de los hijos. Se pueden realizar muchos trabajos como voluntariado, hacerse miembros de grupos o asociaciones, cuidar a los nietos, aprender nuevas aptitudes, etc. Así no tendremos la sensación de vacío al perder roles porque adoptaremos otros nuevos.


Mantener una higiene, alimentación y condiciones de vivienda óptimos. Mantener unas rutinas como las que tenemos anteriormente es imprescindible. En algunos casos es posible que se deba adaptar la alimentación o que se necesite ayuda para el aseo personal. Por mucho pudor que se tenga en pedir ayuda es mucho más importante el mantener una higiene adecuada.


Disfrutar del tiempo libre. El tiempo de ocio esta para disfrutarlo y esta es una de las mejores épocas al no tener tantas responsabilidades como antes. Hay muchas actividades de ocio, así que si no sabes por cuál decidirte, haz una lista con las cosas que más te gusta hacer y por cuál te gustaría empezar y a partir de aquí solo tienes que ponerte en marcha.


Mantener tu identidad y estatus social. Envejecer no es sinónimo de perder contacto social, sino de todo lo contrario. Es la época en la que más tiempo libre se tiene y donde se tiene que aprovechar para estar con familia, amigos, realizar excursiones o viajes, realizar actividades que antes la falta de tiempo te impedía


Y, la más importante. Conocer siempre nuestras limitaciones y adaptarse a ellas. En la mayoría de casos estas limitaciones son irreversibles, así que solo queda adaptarse a ellas. Por ejemplo: si antes corríamos maratones, ahora nos tendremos que quedar con andar rápido una hora. Lo importante es seguir con las rutinas que teníamos antes pero adaptándolas a cada situación. El ser flexible es algo que nos ayudará mucho a una mejor salud.

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